La semaglutida se asocia a un menor riesgo de pensamientos suicidas en comparación con otros tratamientos prescritos para la obesidad o la diabetes de tipo 2

Un análisis financiado por los NIH descubre que los pacientes tratados con semaglutida tenían entre un 49% y un 73% menos de riesgo de pensamientos suicidas en comparación con los que recibieron otros medicamentos.

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Mujer sentada en casa en una mesa trabajando en su computadora portátil y sonriendo mientras su hijo preadolescente la abraza.
©Getty Images/MoMo Productions

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La semaglutida, un medicamento muy popular aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. para tratar la obesidad y controlar la diabetes de tipo 2, se asoció con un riesgo entre un 49% y un 73% menor de pensamientos suicidas iniciales o recurrentes en comparación con otros medicamentos para controlar la obesidad y la diabetes de tipo 2 que actúan a través de mecanismos diferentes. Estos hallazgos aportan pruebas de que la semaglutida -que ayuda a regular el apetito y los niveles de insulina dirigiéndose a los receptores del péptido 1 similar al glucagón (GLP1R) en el organismo- no parece aumentar el riesgo de pensamientos suicidas, contra lo que afirman algunos informes anecdóticos. El estudio, publicado hoy en Nature Medicine y acompañado de un informe de investigación relacionado (en inglés), fue codirigido por científicos de la Universidad Case Western Reserve y del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA, por su sigla en inglés) de los Institutos Nacionales de Salud.

Fuera de los informes anecdóticos y de casos, esta asociación aún no había sido explorada por estudios exhaustivos. Recientemente, pacientes a los que se les ha recetado el medicamento para la obesidad (marca Wegovy) o la diabetes de tipo 2 (marca Ozempic), han informado de forma anecdótica de pensamientos suicidas a causa de la semaglutida, lo que ha impulsado a las agencias reguladoras europeas (en inglés) a investigar esta posible asociación.

Los investigadores examinaron los historiales médicos electrónicos en Estados Unidos de 240.618 pacientes obesos o con sobrepeso (edad media 50 años, 72,6% mujeres) a los que se prescribió semaglutida u otro medicamento para perder peso entre junio de 2021 y diciembre de 2022. Entre este grupo, 232.771 pacientes no tenían antecedentes de pensamientos suicidas mientras que 7.847 sí los tenían. Los investigadores también replicaron los hallazgos en 1.589.855 pacientes con diabetes tipo 2 (edad media de 58 años, 49,2% mujeres) a los que se prescribió semaglutida u otros medicamentos para su enfermedad entre diciembre de 2017 y mayo de 2021. Este grupo incluyó a 1.572.885 pacientes sin y 16.970 pacientes con un historial previo de pensamientos suicidas. Para cada población de estudio, los grupos de semaglutida y los grupos sin GLP1R tenían características demográficas, antecedentes médicos, problemas con el estilo de vida, trastornos mentales y por consumo de sustancias, e ideación y comportamiento suicidas previos similares.

Realizando un seguimiento de los historiales médicos de los pacientes hasta seis meses después de que se les recetara la medicación, los investigadores descubrieron que las personas a las que se había recetado semaglutida para perder peso presentaban un riesgo del 0,11% de pensamientos suicidas por primera vez (entre los que no tenían antecedentes) y aproximadamente un 7% de pensamientos suicidas recurrentes (entre los que sí tenían antecedentes), en comparación con el 0,43% y el 14%, respectivamente, del grupo al que se habían recetado otros medicamentos para perder peso.

En los pacientes con diabetes de tipo 2, la prescripción de semaglutida se asoció a un riesgo del 0,13% de ideaciones suicidas por primera vez y del 10% en el caso de ideaciones recurrentes, en comparación con el 0,36% y el 18%, respectivamente, de otros medicamentos para la diabetes. En comparación con otros medicamentos, la semaglutida también se asoció a un menor riesgo de ideación suicida por primera vez en pacientes con diabetes de tipo 2 en periodos de seguimiento más largos (hasta tres años).

Los autores concluyeron que sus resultados no respaldan la preocupación por un mayor riesgo suicida asociado a la semaglutida y subrayan la necesidad de una evaluación más detallada de los casos notificados hasta la fecha. Recomiendan que futuros estudios evalúen las posibles asociaciones a más largo plazo de la semaglutida con los pensamientos suicidas en pacientes con obesidad o diabetes de tipo 2 -así como en otras poblaciones de riesgo- y exploren cualquier asociación entre la semaglutida y los intentos de suicidio.

La autoría del trabajo también contó con el apoyo del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo y el Instituto Nacional del Cáncer de los NIH.

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Quién:

  • Dra. Nora D. Volkow, Directora del NIDA

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Acerca de los trastornos por consumo de sustancias: Los trastornos por consumo de sustancias son afecciones crónicas y tratables de las cuales las personas se pueden recuperar. En 2022, más de 49 millones de personas en los Estados Unidos padecían de al menos un trastorno por consumo de sustancias. Los trastornos por consumo de sustancias se definen en parte por el consumo continuado de sustancias a pesar de las consecuencias negativas. También es un trastorno recurrente, en el que los periodos de abstinencia (no consumir sustancias) pueden ir seguidos por un regreso al consumo. El estigma puede hacer que las personas con trastornos por consumo de sustancias sean menos propensas a buscar tratamiento. Utilizar el lenguaje preferido puede ayudar a informar con precisión sobre el consumo de sustancias y la adicción. Vea la guía del NIDA disponible en línea.

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