Estudios recientes esclarecen por qué la nicotina es tan adictiva

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Foto de hojas de tabaco secándose.

Aunque nuestra sociedad se encuentra actualmente centrada en la trágica epidemia de sobredosis de opioides, no hay mejor ejemplo del poder mortal de la adicción que la nicotina. La medida de la adicción a una droga no es cuánto placer (o recompensa) causa, sino su grado de refuerzo, es decir, cuánto lleva a las personas a seguir usándola. La nicotina no produce el tipo de euforia o alteración que producen muchas otras drogas como los opioides y la marihuana. Las personas no quedan drogadas por fumar cigarrillos o vapear. Sin embargo, la poderosa capacidad de la nicotina para reforzar sus gratificaciones relativamente ligeras provoca 480,000 muertes al año.

Son varias las razones por las que la nicotina es tan reforzante, aunque no sea tan intensamente gratificante como otras drogas. Al igual que otras drogas, la nicotina estimula la liberación de dopamina en las neuronas que conectan el núcleo accumbens con la corteza prefrontal, la amígdala, el hipocampo y otras regiones del cerebro; esta señal de dopamina "enseña" al cerebro a repetir el comportamiento de tomar la droga. La cantidad de dopamina liberada con cualquier calada de un cigarrillo no es tan grande en comparación con otras drogas, pero el hecho de que la actividad se repite tan a menudo, y en conjunción con muchas otras actividades, vincula fuertemente las recompensas de la nicotina a muchos comportamientos que realizamos a diario, aumentando el placer y la motivación que obtenemos de ellos. Los cerebros de los fumadores han aprendido a fumar, y al igual que desaprender a andar en bicicleta, es increíblemente difícil desaprender ese comportamiento simple y ligeramente gratificante de encender un cigarrillo.

Pero los estudios continúan aportando nuevos conocimientos sobre los efectos de refuerzo de la nicotina, y ahora sabemos que la insidia de la nicotina como refuerzo va más allá de su capacidad para promover el tabaquismo (o vapeo), extendiéndose a otras drogas sin nicotina e incluso a recompensas no relacionadas con las drogas.

Se sabe desde hace mucho tiempo que la nicotina desempeña un papel como "puerta de entrada" a otras sustancias. El consumo de cigarrillos tiende a preceder a la iniciación de otras drogas, y no es solo porque los cigarrillos son más fáciles de conseguir. La investigación ha demostrado que la nicotina funciona para preparar a los animales para que se autoadministren cocaína, por ejemplo, mientras que no ocurre lo contrario: la cocaína no actúa como una puerta de entrada a la autoadministración de nicotina. Los investigadores de la Universidad de Columbia Denise B. Kandel y Eric R. Kandel ha identificado un mecanismo molecular subyacente al efecto de puerta de entrada de la nicotina: La nicotina favorece la manifestación en el circuito de recompensa del FOSB, un gen que subyace a los procesos de aprendizaje descritos anteriormente. Por lo tanto, la nicotina facilita que otras drogas enseñen a los cerebros de los usuarios a repetir su uso.

Aún más interesante, la nicotina también parece hacer más placenteras otras actividades no relacionadas con las drogas. El estereotipo cinematográfico de un cigarrillo que acompaña a otras actividades placenteras lo confirma el trabajo de Joshua A.Karelitz y Kenneth A.Perkins de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, quienes han estudiado la capacidad de la nicotina para aumentar el placer de los estímulos visuales (videos) y la música. También han descubierto que la nicotina reduce la velocidad con la que los fumadores se aburren con un refuerzo visual (conocido como habituación). En otras palabras, fumar parece mejorar y prolongar el placer de otras actividades. El efecto potenciador de refuerzo se aplica también cuando se obtiene nicotina de cigarrillos electrónicos.

Este efecto de refuerzo secundario puede contribuir a la dificultad que tienen los fumadores al intentar parar de fumar. No se trata simplemente del ansia de nicotina y de los síntomas de abstinencia en su ausencia. También sucede que otras actividades no resultan tan agradables o motivadoras para ellos en ausencia de la nicotina. Este es un conocimiento valioso que puede ayudarnos a diseñar nuevas estrategias de prevención y tratamientos para dejar de fumar.

El tabaco sigue siendo la droga más mortal debido a la gran cantidad de vidas que se pierden a causa del cáncer de pulmón y otras afecciones prevenibles relacionadas con los pulmones y el corazón causadas por la adicción a la nicotina. A pesar de que los cigarrillos electrónicos no contienen tabaco, todavía no conocemos los impactos del vapeo en la salud física a largo plazo, y dependiendo de los niveles de nicotina y los patrones de uso, aquellos que vapean nicotina pueden estar sometiendo sus cerebros a las mismas alteraciones que hacen que sea tan difícil para los fumadores de tabaco dejar de fumar y prepararlos para el uso de tabaco combustible.

Es crucial entender que sus vínculos con otros comportamientos y sustancias hacen que incluso la adicción a una droga relativamente "leve" como la nicotina sea un problema serio, y que tiene el potencial de perjudicar la vida y la salud de un individuo. Incluso si vapear nicotina no es tan dañino para los pulmones como fumar tabaco, sus efectos de refuerzo pueden ser mucho más generalizados de lo que el usuario imagina, lo que puede llevar no solo al consumo de tabaco sino también a otras drogas, así como a reducir su capacidad para obtener placer de otras actividades en ausencia de nicotina.

Obtenga más información sobre la información científica más reciente sobre el tabaco y el vapeo de nicotina del NIDA.

Dra. Nora Volkow, directora

Aquí destaco la importante labor que está llevando a cabo el NIDA y otras novedades relacionadas con la ciencia detrás del consumo de drogas y la adicción.

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