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NIDA

Adicción al tabaco

¿Hay tratamientos eficaces para la adicción al tabaco?

Sí, hay investigaciones extensivas que han mostrado que los tratamientos para la adicción al tabaco sí funcionan. Aunque algunas personas pueden por sí mismas romper con el hábito, muchas personas necesitan ayuda para dejar de fumar. Esto es particularmente importante porque dejar de fumar puede tener beneficios inmediatos a la salud. Por ejemplo, a las 24 horas de haber dejado de fumar, la presión arterial y la probabilidad de un ataque al corazón disminuyen. Los beneficios a largo plazo de dejar de fumar incluyen menor riesgo de un ataque al cerebro, cáncer pulmonar y otros tipos de cáncer y enfermedades coronarias. Un hombre de 35 años que deja de fumar aumenta su expectativa de vida en un promedio de 5 años.

foto de dos gemelas  Los estudios realizados en gemelos indican que aproximadamente del 40 al 70 por ciento del riesgo que tiene una persona de volverse adicta a la nicotina depende de sus genes.

Tratamientos de reemplazo de la nicotina

Las terapias de reemplazo de la nicotina (las NRT, por sus siglas en inglés), como la goma de mascar o chicle de nicotina y el parche transdérmico de nicotina, fueron los primeros tratamientos farmacológicos aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos para usarse en los tratamientos para dejar de fumar. Estas terapias de reemplazo de la nicotina (en conjunto con apoyo conductual) se utilizan para aliviar los síntomas del síndrome de abstinencia, debido a que producen alteraciones fisiológicas menos severas que los sistemas basados en tabaco y en general proporcionan al usuario niveles de nicotina más bajos que los del tabaco. Un beneficio adicional es que estas formas de nicotina tienen poco potencial para ser abusadas ya que no producen los efectos placenteros de los productos de tabaco. Tampoco contienen los carcinógenos y gases asociados con el humo del tabaco. Se ha demostrado que los tratamientos conductuales son un complemento esencial de las terapias de reemplazo de la nicotina mejorando su eficacia y los resultados a largo plazo.

El parche transdérmico de nicotina

La aprobación por la FDA del chicle de nicotina en 1984 marcó la disponibilidad (mediante receta médica) de la primera terapia de reemplazo de la nicotina en el mercado de los Estados Unidos. En 1996, la FDA aprobó el chicle Nicorette® para venta sin necesidad de receta médica. Mientras que el chicle de nicotina les proporciona a algunos fumadores el control que para aliviar el deseo por el tabaco, otros no pueden tolerar el sabor ni el hecho de tener que estar masticándolo. En 1991 y 1992, la FDA aprobó cuatro parches transdérmicos de nicotina, dos de los cuales se venden sin prescripción desde 1996. El spray nasal de nicotina salió al mercado en 1996 y el inhalador de nicotina en 1998, ambos requiriendo receta médica. Estos productos cubrieron las necesidades de muchos otros consumidores de tabaco. Todos los productos de reemplazo de nicotina, tanto el chicle, el parche, el spray y el inhalador, parecen ser igualmente eficaces.

Medicamentos adicionales

Una botella de píldoras

Aunque el enfoque principal de los tratamientos farmacológicos para la adicción al tabaco ha sido el reemplazo de la nicotina, también se están estudiando otros tratamientos. Por ejemplo, el bupropión, un antidepresivo que se vende en el mercado como Zyban®, fue aprobado por la FDA en 1997 para ayudar a romper con el hábito de fumar. El tartrato de vareniclina (Chantix®) es un nuevo medicamento recientemente aprobado por la FDA como tratamiento para dejar de fumar. Este medicamento actúa en los sitios del cerebro afectados por la nicotina y puede ayudar a las personas a romper con el hábito de fumar aliviando los síntomas del síndrome de abstinencia y bloqueando los efectos de la nicotina si las personas intentan fumar.

Se están investigando otros medicamentos que no contienen nicotina para usarse en el tratamiento para la adicción al tabaco. Éstos incluyen, entre otros, algunos antidepresivos y un medicamento para la presión arterial alta. Los científicos también están estudiando el potencial de una vacuna que actuaría sobre la nicotina para prevenir las recaídas. Esta vacuna de nicotina está diseñada para estimular la producción de anticuerpos que bloquearían el acceso de la nicotina al cerebro, previniendo sus efectos de refuerzo.

Tratamientos conductuales

Las intervenciones conductuales pueden desempeñar un papel integral en el tratamiento antitabáquico, ya sea conjuntamente con medicamentos o por sí solas. Emplean una variedad de métodos para ayudar a los fumadores a romper con el hábito, que van desde materiales de autoayuda hasta la terapia cognitiva-conductual individual. Estas intervenciones enseñan a las personas a reconocer situaciones de alto riesgo que incitan a fumar, a desarrollar estrategias alternativas para no volver a fumar, a manejar el estrés, a mejorar su habilidad para resolver problemas así como para incrementar el apoyo social. Las investigaciones han demostrado que mientras más se ajusta la terapia al caso de cada persona, mayor es la probabilidad de lograr el éxito.

Un hombre sentada en el sofá

Tradicionalmente, los enfoques conductuales se desarrollaban y se realizaban en ambientes formales como las clínicas para dejar de fumar y numerosos ambientes comunitarios y de salud pública. Sin embargo, en la última década los investigadores han estado adaptando estos enfoques a formatos telefónicos, de correo y de Internet, los mismos que pueden ser más aceptables y accesibles a los fumadores que quieren romper con el hábito. En el 2004, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS, por sus siglas en inglés) estableció una línea telefónica nacional gratuita, 1-800-784-8669 (1-800-QUITNOW), para servir como un único punto de acceso a los fumadores que buscan información y ayuda para dejar de fumar. Las llamadas de las personas que marcan este número se transfieren a las líneas telefónicas de ayuda para dejar de fumar que corresponden al estado donde residen. En el caso de aquellas personas que viven en estados donde no se han establecido estas líneas de ayuda, se les transfiere a la línea telefónica mantenida por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés). Además, el HHS tiene un nuevo sitio electrónico (www.smokefree.gov) que ofrece consejos e información que se puede descargar sobre cómo facilitar el proceso de romper con el hábito de fumar.

Romper con el hábito de fumar puede ser difícil. Mientras que la intervención puede ser útil en el momento en que los participantes la reciben, la mayoría de los programas de intervención son de corto plazo (de 1 a 3 meses). Dentro de un periodo de 6 meses, del 75 al 80 por ciento de las personas que tratan de dejar de fumar sufren una recaída. Las investigaciones han demostrado que si se extiende el tratamiento más allá del periodo típico de un programa para dejar de fumar, se pueden lograr tasas de éxito hasta del 50 por ciento al año de haber dejado de fumar.

Página actualizada en Marzo del 2010

Serie de reportes de investigación

Esta serie de reportes, dirigida al público en general, los legisladores, los grupos educativos y los profesionales de la salud, explica la ciencia detrás de los resultados de la investigación.  La serie informa sobre los resultados de las investigaciones de interés nacional.

Toma el reto nacional sobre el coeficiente intelectual (CI) sobre las drogas