In English
NIDA

Principios de tratamientos para la drogadicción: Una guía basada en las investigaciones

Adicción a las sustancias opioides

Metadona

El tratamiento de mantenimiento con metadona generalmente se lleva a cabo en instituciones especializadas (p. ej., clínicas de mantenimiento con metadona). Estos programas de tratamiento especializado ofrecen la metadona, un medicamento opioide sintético de larga duración, en dosis suficientes para prevenir los síntomas de abstinencia de opioides, bloquear los efectos del uso de opioides ilícitos y disminuir el deseo de consumir estas drogas.

En combinación con un tratamiento conductual: los programas de mantenimiento con metadona más eficaces incluyen la terapia individual o de grupo, además proveen o refieren al paciente a otros servicios médicos, psicológicos y sociales. En un estudio que comparaba a los adictos a los opioides que recibían sólo metadona con otros que recibían metadona junto con terapia, las personas que recibían sólo la metadona mostraron cierta mejoría en la reducción del uso de opioides; no obstante, la incorporación de terapia producía una mejoría considerablemente mayor, y al agregar servicios médicos/psiquiátricos, laborales y familiares, mejoraban aún más los resultados.

Lecturas adicionales:

Dole, V.P.; Nyswander, M.; and Kreek, M.J. Narcotic blockade. Archives of Internal Medicine 118:304-309, 1996.

McLellan, A.T.; Arndt, I.O.; Metzger, D.; Woody, G.E.; and O'Brien, C.P. The effects of psychosocial services in substance abuse treatment. JAMA 269(15):1953-1959, 1993.

Woody, G.E., et al. Psychotherapy for opiate addicts: Does it help? Archives of General Psychiatry 40:639-645, 1983.

Buprenorfina

La buprenorfina es un agonista parcial (tiene propiedades agonistas y antagonistas) de los receptores de opioides, que conlleva un riesgo bajo de sobredosis. Reduce o elimina los síntomas de abstinencia asociados a la dependencia de opioides, pero no produce la euforia y la sedación causada por la heroína u otros opioides.

En el año 2000, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley de Tratamientos para la Drogadicción (The Drug Addiction Treatment Act) que permite que los médicos debidamente calificados receten medicamentos de las Listas III, IV y V de la Ley sobre Sustancias Controladas para tratar la adicción a los opioides. Eso creó un gran cambio de paradigma que permitió el acceso a tratamiento para los opioides en entornos médicos generales, como son los consultorios de atención primaria, en lugar de limitarlos a clínicas de tratamiento especializado.

La buprenorfina fue el primer medicamento aprobado de acuerdo con esta Ley y está disponible en dos formulaciones: Subutex® (forma pura de buprenorfina) y Suboxone®, la opción que se receta con más frecuencia (una combinación de buprenorfina y el antagonista de opioide naloxona). La formulación única con naloxona produce un síndrome de abstinencia grave cuando los adictos se la inyectan para entrar "en onda", lo que reduce la probabilidad de su uso ilícito.

Los médicos que ofrecen tratamiento de desintoxicación o mantenimiento con buprenorfina en su consultorio tienen que contar con acreditación especial. A estos médicos también se les exige estar capacitados para brindar asesoramiento a los pacientes cuando sea indicado o, si no tienen esta capacitación, deben referir a los pacientes a otros profesionales que la tengan.

Los tratamientos para la adicción a los opioides en los consultorios son un enfoque costo-eficiente que aumenta el alcance del tratamiento y las opciones a disposición de los pacientes. Muchos pacientes tienen circunstancias de vida que hacen que el tratamiento en el consultorio sea una mejor opción para ellos que las clínicas especializadas. Por ejemplo, muchos viven alejados de los centros de tratamiento o tienen horarios de trabajo incompatibles con el horario de las clínicas. El tratamiento de la adicción en el consultorio se ofrece por médicos de atención primaria, psiquiatras y otros especialistas, como son los internistas y los pediatras.

Una vez estabilizados con dosis adecuadas de metadona o buprenorfina, los pacientes se pueden desempeñar normalmente. Al interrumpir o disminuir el uso de drogas inyectables y el comportamiento sexual de alto riesgo relacionado con las drogas, estos pacientes pueden conservar un empleo, evitar el delito y la violencia de la cultura callejera, así como reducir su riesgo de exposición al VIH. De igual manera, los pacientes estabilizados con estos medicamentos pueden entrar con más facilidad en terapias psicológicas y otras intervenciones del comportamiento que son esenciales para su recuperación y rehabilitación.

Los pacientes estabilizados con dosis adecuadas de metadona o buprenorfina pueden conservar un empleo, evitar el delito y la violencia, y reducir su riesgo de exposición al VIH.

Lecturas adicionales:

Fiellin, D.A., et al. Counseling plus buprenorphinenaloxone maintenance therapy for opioid dependence. The New England Journal of Medicine 355(4):365-374, 2006.

Fudala P.J., et al. Buprenorphine/Naloxone Collaborative Study Group: Office-based treatment of opiate addiction with a sublingual-tablet formulation of buprenorphine and naloxone. The New England Journal of Medicine 349(10):949-958, 2003.

Kosten, T.R., and Fiellin, D.A. U.S. National Buprenorphine Implementation Program: Buprenorphine for office-based practice: Consensus conference overview. The American Journal on Addictions 13(Suppl. 1):S1-S7, 2004.

McCance-Katz, E.F. Office-based buprenorphine treatment for opioid-dependent patients. Harvard Review of Psychiatry 12(6):321-338, 2004.

Naltrexona

La naltrexona es un antagonista opioide sintético de larga duración con pocos efectos secundarios. Un antagonista opioide impide que las sustancias opioides se unan a los receptores y por lo tanto evita que el adicto sienta los efectos asociados al uso de drogas. La naltrexona es un tratamiento para adictos a los opioides que suele hacerse en centros médicos para pacientes de consulta externa, aunque a menudo se comienza a dar el medicamento en un centro residencial después de la desintoxicación médica. Para evitar el síndrome de abstinencia, los pacientes deben estar médicamente desintoxicados y libres de opioides durante varios días antes de tomar la naltrexona. El medicamento se toma oralmente, ya sea todos los días o tres veces a la semana, durante un periodo de tiempo sostenido. Cuando se usa de esta manera, la naltrexona bloquea todos los efectos de los opioides autoadministrados, incluso la euforia. La teoría que respalda este tratamiento es que la ausencia repetida de los efectos deseados del opioide y la percibida inutilidad del uso del mismo acabarán gradualmente con el deseo de consumirlo y consecuentemente con la adicción al opioide. La naltrexona en sí misma no tiene efecto subjetivo (es decir, la persona no percibe ninguno de los efectos particulares de la droga) ni potencial alguno para el abuso, además de que no es adictiva. Sin embargo, un problema común es el incumplimiento por parte del paciente. Es por ello que para lograr un resultado favorable del tratamiento, se requiere que haya una relación terapéutica positiva, asesoramiento o terapia eficaz, así como monitoreo cuidadoso de que el paciente tome el medicamento. Muchos expertos clínicos han descubierto que la naltrexona es más útil en el caso de pacientes altamente motivados que han sido desintoxicados recientemente y que desean una abstinencia total por circunstancias externas. En este grupo se encuentran profesionales, convictos o delincuentes en libertad condicional y prisioneros que tienen permiso para salir de la cárcel para trabajar.

En combinación con un tratamiento conductual: ha quedado demostrado que los incentivos de la motivación, como la oferta de recompensas o premios por mantener la abstinencia, mejoran el cumplimiento del tratamiento y la eficacia de la naltrexona para tratar la adicción a los opioides.

Lecturas adicionales:

Carroll, K.M., et al. Targeting behavioral therapies to enhance naltrexone treatment of opioid dependence: Efficacy of contingency management and significant other involvement. Archives of General Psychiatry 58(8):755- 761, 2001.

Cornish, J.W., et al. Naltrexone pharmacotherapy for opioid dependent federal probationers. Journal of Substance Abuse Treatment 14(6):529-534, 1997.

Greenstein, R.A.; Arndt, I.C.; McLellan, A.T.; and O'Brien, C.P. Naltrexone: A clinical perspective. Journal of Clinical Psychiatry 45(9, Part 2):25-28, 1984.

Preston, K.L.; Silverman, K.; Umbricht, A.; DeJesus, A.; Montoya, I.D.; and Schuster, C.R. Improvement in naltrexone treatment compliance with contingency management. Drug and Alcohol Dependence 54(2):127-135, 1999.

Resnick, R.B., and Washton, A.M. Clinical outcome with naltrexone: Predictor variables and followup status in detoxified heroin addicts. Annals of the New York Academy of Sciences

Página actualizada en julio del 2010