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NIDA

Principios de tratamientos para la drogadicción: Una guía basada en las investigaciones

¿Qué papel puede desempeñar el sistema de justicia penal en el tratamiento de la drogadicción?

Las investigaciones han demostrado que el tratamiento de los delincuentes adictos a las drogas, durante y después de su encarcelamiento, puede tener un efecto significativo sobre el uso de drogas, su comportamiento delictivo y desempeño social en el futuro. No hay duda de la necesidad de integrar al sistema de justicia penal los enfoques de tratamiento para la drogadicción. En el caso de delincuentes que sufren de drogadicción, la combinación de tratamientos, tanto dentro y fuera de la prisión, reduce el riesgo de reincidencia en el comportamiento delictivo relacionado con las drogas, así como de recaída del uso de las mismas. Esto, a su vez, supone grandes ahorros para la sociedad. En un estudio reciente se halló que los prisioneros que participaron en un programa de tratamiento terapéutico en la prisión del estado de Delaware y que continuaron recibiendo tratamiento en un programa de trabajo después de la prisión, tenían un 70% menos de probabilidad de volver a usar drogas y de ser arrestados, en comparación con los prisioneros que no participaron en ningún programa.

Las personas que entran en los tratamientos debido a una presión legal tienen resultados tan favorables como los que entran voluntariamente.

La mayoría de los delincuentes involucrados en el sistema de justicia penal no se encuentran encarcelados, sino que viven bajo supervisión dentro de la sociedad. En el caso de aquellos delincuentes que tienen un problema de drogas conocido, se pueden recomendar tratamientos para la drogadicción o se les pueden imponer éstos como requisito para la libertad condicional. Las investigaciones han demostrado que las personas que entran en los tratamientos debido a una presión legal tienen resultados tan favorables como los que entran voluntariamente.

El sistema de justicia penal logra que las personas con problemas de drogadicción reciban tratamiento a través de una variedad de mecanismos, tales como enviar a los delincuentes no violentos a tratamiento, estipular que el tratamiento sea requisito para el encarcelamiento, la libertad condicional o la liberación antes del juicio; o recurrir a tribunales especializados que manejan casos de delincuentes involucrados en drogas. Estos tribunales administran y organizan los tratamientos como una alternativa para la reclusión, vigilan activamente el progreso del tratamiento y organizan otros servicios para los delincuentes involucrados en drogas.

Los modelos más eficaces integran el sistema de justicia penal y los sistemas y servicios de tratamiento de drogas. El personal encargado de los tratamientos trabaja conjuntamente con aquel del sistema de justicia penal para planificar el tratamiento, lo que abarca la puesta en marcha de la selección, evaluación, monitoreo y supervisión, así como el uso sistemático de sanciones y premios. Los tratamientos para los toxicómanos encarcelados deben incluir continuación de cuidados, monitoreo y supervisión después de la reclusión y durante la libertad condicional. Para obtener más información, véase la publicación del NIDA Principles of Drug Abuse Treatment for Criminal Justice Populations: A Research-Based Guide (Principios de Tratamientos para la Drogadicción en las Poblaciones de Delincuentes: Una Guía con Base Científica), publicación revisada en el 2007 y actualmente disponible sólo en inglés.

Página actualizada en julio del 2010

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