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NIDA

Los medicamentos de prescripción: Abuso y adicción

¿Cuáles son las posibles consecuencias del consumo y el abuso de opioides?

Imagen del perfil de una persona, donde se resalta el cerebro. La imagen dice: Los opioides pueden deprimir la respiración cambiando la actividad neuroquímica del tallo cerebral que controla las funciones automáticas del cuerpo. Los opioides pueden cambiar el sistema límbico que controla las emociones, de manera que aumenta las sensaciones de placer. Los opioides pueden bloquear los mensajes de dolor provenientes del resto del cuerpo a través de la médula espinal.

Si se toman tal como se recetan, los opioides se pueden utilizar para controlar el dolor de una manera segura y eficaz. Sin embargo, cuando se abusan, incluso una sola dosis grande puede causar una depresión respiratoria grave y la muerte. Bien administrado, el uso médico a corto plazo de los analgésicos opioides rara vez causa adicción, la cual se caracteriza por la búsqueda y el consumo compulsivo de una droga a pesar de las consecuencias adversas graves. El uso regular (por ejemplo, varias veces al día, durante varias semanas o más) o el uso o abuso de los opioides a más largo plazo puede dar lugar a la dependencia física y, en algunos casos, a la adicción. La dependencia física refleja una adaptación predecible, y a menudo normal, del cuerpo a la exposición crónica a una droga, y no es lo mismo que la adicción (véase el recuadro “La dependencia en comparación con la adicción”). En cualquier caso, los síntomas de abstinencia se pueden producir si el uso de drogas se reduce repentinamente o se detiene. Estos síntomas pueden incluir agitación, dolores musculares y de los huesos, insomnio, diarrea, vómitos, escalofríos con piel de gallina (“cold turkey”) y movimientos involuntarios de las piernas.

Medicamentos que no requieren receta médica

Los medicamentos que no requieren receta o prescripción médica, que también se conocen como de venta libre u “over-the-counter” (OTC) en inglés, pueden ser objeto de abuso por sus efectos psicoactivos. Éstos incluyen supresores de la tos o antitusivos, somníferos y antihistamínicos. Normalmente, abusar de ellos significa tomar dosis superiores a las recomendadas o combinar estos medicamentos de venta libre con alcohol, drogas ilegales o fármacos recetados. Cualquiera de estas prácticas puede tener resultados peligrosos, dependiendo de los medicamentos involucrados. Algunos contienen aspirina o acetaminofeno (Tylenol), que en dosis altas pueden ser tóxicos para el hígado. Otros, cuando se toman por sus “propiedades alucinógenas”, pueden causar confusión, psicosis, coma e incluso la muerte.

Los jarabes para la tos y los medicamentos para el resfrío son los fármacos de venta sin prescripción que más se abusan. En el 2010, por ejemplo, el 6.6 por ciento de los estudiantes de 12º grado tomaron jarabe para la tos “para drogarse”. En dosis altas, el dextrometorfano, un ingrediente clave que se encuentra en el jarabe para la tos, puede actuar como la PCP o la ketamina, produciendo efectos disociativos o experiencias extracorporales.

 

Página actualizada en diciembre del 2012