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NIDA

Los medicamentos de prescripción: Abuso y adicción

¿Cómo afectan los estimulantes al cerebro y al resto del cuerpo?

Los estimulantes, como la dextroanfetamina (Dexedrina y Adderall) y el metilfenidato (Ritalina y Concerta), actúan en el cerebro de manera similar a una familia clave de neurotransmisores cerebrales llamados monoaminas, que incluyen la norepinefrina y la dopamina. Los estimulantes aumentan los efectos de estas sustancias químicas en el cerebro. El consiguiente incremento de la dopamina puede inducir una sensación de euforia cuando los estimulantes se toman por razones no médicas. Los estimulantes también aumentan la presión arterial y la frecuencia cardiaca, comprimen los vasos sanguíneos, aumentan la glucosa en la sangre y abren las vías respiratorias.

Mejoras cognitivas

Los aumentos dramáticos en la prescripción de estimulantes en las últimas dos décadas han llevado a que tengan mayor disponibilidad y mayor riesgo de que sean desviados de su uso original y sean abusados. Para aquellos que toman estos medicamentos para tratar problemas médicos debidamente diagnosticados, pueden hacer una gran diferencia mejorando enormemente la calidad de vida de la persona. Sin embargo, debido a que muchos los perciben generalmente como seguros y eficaces, los estimulantes de prescripción, como Concerta o Adderall, están siendo abusados cada vez más para hacer frente a condiciones o situaciones no médicas. De hecho, los informes sugieren que la práctica está ocurriendo entre algunos profesionales del ámbito académico, deportistas, artistas, personas mayores, y entre estudiantes tanto de la escuela secundaria como universitarios. Tal mejoramiento cognitivo no médico presenta riesgos potenciales para la salud, incluyendo la adicción, problemas cardiovasculares y psicosis.

 

Página actualizada en diciembre del 2012