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NIDA

Messages From the Director

Actualizada en febrero del 2013

Desafiando los mitos sobre la marihuana

NIDA Director Nora Volkow

Por la gran cantidad de investigaciones que se han hecho, sabemos que el consumo de marihuana durante la adolescencia tiene el potencial de cambiar negativamente el curso de vida de los jóvenes, impidiendo que desarrollen todo su potencial. Sin embargo, parece que cada vez más esta realidad está pasando desapercibida para los adolescentes. El Estudio de Observación del Futuro (MTF, por sus siglas en inglés), una encuesta anual sobre el consumo de drogas y las actitudes relacionadas, ha mostrado que desde hace varios años hay una disminución constante en el número de estudiantes de educación media y secundaria que piensan que los consumidores ocasionales de marihuana, e incluso los regulares, corren riesgo de hacerse daño físicamente o de otras maneras. Esta disminución en la percepción del riesgo va mano en mano con un aumento en el consumo. Hoy en día, uno de cada 15 estudiantes del último año de la secundaria consume marihuana a diario. De hecho, mientras que el consumo de la mayoría de las drogas (incluyendo el alcohol) sigue disminuyendo o se mantiene constante, el consumo de la marihuana ha sido casi el único entre todas las drogas lícitas o ilícitas que ha mostrado aumentos significativos cada cinco años en el MTF.

El escepticismo creciente de los jóvenes sobre los peligros de la marihuana se refleja en las preguntas que otros científicos del NIDA y yo recibimos de los estudiantes de la secundaria todos los inviernos en nuestro Día Nacional de Chateo sobre los Datos de las Drogas. El Día de Chateo, que este año tuvo lugar el 31 de enero, fue el más concurrido de todos los tiempos, y recibimos cientos de preguntas sobre la marihuana. Muchos de estos estudiantes cuestionaban nuestras afirmaciones sobre los peligros de esta droga, expresando su creencia de que la marihuana es más segura que otras drogas, que realmente no es adictiva, o incluso que es beneficiosa. Sin duda, algunos de estos adolescentes han escuchado y han sido influenciados por muchos de los defensores más notables de la marihuana, que afirman que la droga no amerita continuar en la Categoris I de Sustancias Controladas y que décadas de mensajes de prevención han exagerado sus peligros. La conversación pública continua sobre el uso medicinal de la marihuana también puede haber contribuido a la impresión de que, puesto que algunas personas usan marihuana con fines terapéuticos, esta no puede ser tan perjudicial.

Pero dado que ahora casi la mitad de los adolescentes prueban la marihuana antes de graduarse, parte de su escepticismo acerca de los peligros de la droga también podría estar basada en sus propias experiencias directas o las de sus amigos. Si un joven fuma marihuana una o dos veces y no sufre efectos adversos aparentes, podría ser natural concluir que el NIDA y otras autoridades están equivocados, o al menos están exagerando la verdad acerca de los riesgos que enfrentan con su uso.

En realidad, las consecuencias del consumo de marihuana son un poco diferentes a las de otras drogas, y es probable que sean menos evidentes para un adolescente que la usa ocasionalmente. Por ejemplo, no es probable que las personas que consumen solamente marihuana corran el riesgo de una sobredosis mortal e incluso hay dudas en cuanto a si es tan dañino para los pulmones como el tabaco (los científicos aún están deliberando sobre el cáncer de pulmón). Más bien, el consumo de la marihuana, particularmente cuando se inicia a una edad joven, afecta negativamente la trayectoria de vida del usuario, debido a un conjunto de factores que incluye una alteración en el desarrollo cognitivo y social. (He hablado sobre algunas de las pruebas recientes para esta afirmación en mis mensajes anteriores.) Desafortunadamente, la capacidad cognitiva que decae a lo largo de un período de meses o años (así como otros efectos a largo plazo sobre el bienestar general) no suele ser el tipo de daño que los jóvenes pueden percibir fácilmente.

Tomando en cuenta el aumento que se observa en el consumo de marihuana en este grupo de edad, es más crítico que nunca desafiar la impresión que muchos de ellos tienen de que la marihuana es una sustancia benigna e injustamente satanizada. También debemos hacer más para contrarrestar su concepción errónea de que la marihuana no es adictiva. Las investigaciones sugieren que alrededor del 9 por ciento de todos los usuarios se vuelven adictos y que, entre aquellos que comienzan a consumir a una edad temprana, el porcentaje se acerca al 17 por ciento, es decir, uno de cada seis. Entre una cuarta parte y la mitad de todas las personas que consumen marihuana a diario están adictas a la droga. Es así que muchos de los casi 7 por ciento de estudiantes del último año de la secundaria que dicen que fuman marihuana a diario o casi a diario ya son adictos o se encuentran en camino de serlo, además de estar funcionando en un nivel inferior al óptimo en todo momento.

Es evidente que enfrentamos una batalla difícil al tratar de difundir este mensaje. Con la reciente legalización del consumo recreativo de la marihuana en dos estados y la creciente presión pública para reducir las restricciones a la droga en todo el país, es indiscutible que aumentará la disponibilidad de esta droga. Sólo el tiempo dirá cómo estos factores influyen en la percepción que los adolescentes tienen sobre cuán segura o no es la marihuana. La respuesta puede ser mejorar el trabajo que se hace para educar a los jóvenes en los Estados Unidos sobre la importancia del cerebro y lo absolutamente importante que es no es participar en conductas que puedan poner en peligro de manera definitiva a ese órgano durante uno de los períodos más vulnerables de su desarrollo.

Página actualizada en febrero del 2013

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